Hasta


  1. La Reina En El Palacio De Las Corrientes De Aire/Larsson, Stieg

    Precio:  $17.900

    ISBN: 9788423341610
    Número de páginas: 864
    Autor: Larsson, Stieg;
    Editorial: Destino

    Llega el desenlace de la Trilogía Millennium. Los lectores que llegaron con el corazón en un puño al final de La chica que soñaba con una cerilla y un bidón de gasolina quizás prefieran no seguir leyendo estas líneas y descubrir por sí mismos cómo sigue la serie y, sobre todo, qué le sucede a Lisbeth Salander.

    Como ya imaginábamos, Lisbeth no está muerta, aunque no hay muchas razones para cantar victoria: con una bala en el cerebro, necesita un milagro, o el más habilidoso cirujano, para salvar la vida. Le esperan semanas de confinamiento en el mismo centro donde un paciente muy peligroso sigue acechándola: Alexander Zalachenko, Zala. Desde la cama del hospital, Lisbeth hace esfuerzos sobrehumanos para mantenerse alerta, porque sabe que sus impresionantes habilidades informáticas van a ser, una vez más, su mejor defensa.

    Entre tanto, con una Erika Berger totalmente entregada a su nuevo trabajo, Mikael se siente muy solo. Quizás Lisbeth le haya apartado de su vida, pero a medida que sus investigaciones avanzan y las oscuras razones que están tras el complot contra Salander van tomando forma, Mikael sabe que no puede dejar en manos de la Justicia y del Estado la vida y la libertad de Lisbeth.

    Pesan sobre ella durísimas acusaciones que hacen que la policía mantenga la orden de aislamiento, así que Kalle Blomkvist tendrá que ingeniárselas para llegar hasta ella, ayudarla, incluso a su pesar, y hacerle saber que sigue allí, a su lado, para siempre.

    Stieg Larsson murió repentinamente en 2004 tras una crisis cardíaca después de haber entregado a su editor los tres volúmenes de la trilogía Millennium. Escribió ensayos sobre economía y reportajes de guerra en África y fue redactor jefe de Expo, revista sueca que se ha convertido en un referente inexcusable de la lucha independiente contra los movimientos antidemocráticos de cualquier signo.

    Su muerte es especialmente triste porque Larsson no ha podido ver el tremendo éxito alcanzado con sus novelas en su país.